A esas mujeres azules les sangran los talones
con indiferente apariencia cargan sueños de mar
gotean la esperanza y les cosquillea el ombligo
de poder ser madre o querer ser hija.
La huida en el semblante
y un destierro que termina
cuando ellas se observan
en su retrato tardío.
Pisando la misma tierra
bajo cielos distintos se protegen
y se nombran gaviotas
o tal vez golondrinas.
Ellas,
azules transitan y transigen
aunque les sangren los talones.
io
1 comentario:
Qué bonitoooo, me gustó mucho, mucho.
Beso. La maga
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