
Es posible que más que la indignación nos consuma el pesimismo y dejemos que los grandes capitales nos roben algo que es de todos. Las consecuencias ambientales serán desastrosas con la construcción del fraccionamiento Valle de Reyes. Definitivamente tenemos que hacer algo, porque quién dijo que todo está perdido...
Están invitados a una manifestación que se hará el domingo 18 de mayo a las 5:00PM en la plaza de Santa Catarina. Les anexo un artículo de una buena amiga y un reportaje sobre el caso en Reporte índigo.
Abrazos!
http://www.elnorte.com/editoriales/nacional/428/854194/
El maldito miedo
Ximena Peredo12 May. 08
Dionisio Herrera dio el sí al ecocidio en La Huasteca. Rompió los candados de la cerca y abrió de par en par las puertas para que la empresa Marfil construyera las 5 mil lujosas casas alrededor de un campo de golf y concretara su inversión de 500 millones de dólares. ¿Negligencia?, ¿falta de información? No, el maldito miedo.El miedo es el principal enemigo. Si Valle de Reyes fue autorizado por el Gobierno municipal de Santa Catarina fue no sólo por la falta de valentía y de consistencia del Alcalde, sino por el miedo de los ciudadanos a defender La Huasteca.La manera más sencilla de desarticular a una sociedad sin mancharse las manos es sembrarle miedo en el pecho. "Nos tienen miedo porque no tenemos miedo", cantan los activistas latinoamericanos y con toda razón. ¿Qué sería de la vida social en México si sus ciudadanos no temieran tanto a su Gobierno?, ¿qué sería de México si sus políticos no temieran tanto al poder económico?El caso de Dionisio Herrera, sin ser aislado, resulta emblemático de un clima general. Desde que asumió la Alcaldía de Santa Catarina se manifestó rotundamente en contra del proyecto de Valle de Reyes. Nos habló incluso de un amor personal a la zona; de un orgullo de santacatarinense, de un férreo deseo de coadyuvar en la defensa de La Huasteca con sociedad civil y con instancias federales. Ese Dionisio franco y leal a sus recuerdos de infancia murió el 8 de mayo de 2008, cuando autorizó, pese a todo y a todos, la urbanización en el Cañón de Ballesteros.¿Habrá sufrido presiones? Por supuesto, las más crueles; pero siempre tuvo la salida digna de la renuncia. Un puesto político nunca valdrá más que la congruencia de un ser humano. Y esto sí que lo sabe Dionisio, por eso, ha intentado a toda costa evadir la condena de su pueblo, por eso intentó curarse en salud un día antes de emitir su fallo, diciendo que como panista no podía incurrir en desacato a la ley y que, aunque a él le rechocaba la idea, tendría que autorizar el proyecto. Lo que el Tribunal Contencioso de lo Administrativo le exigía era resolver a favor o en contra, no fallar positivamente. Pero el miedo, ya lo vemos, es maldito.Dicen que la fe mueve montañas; yo agregaría que la ciudadanía puede salvarlas. Si no lo hemos hecho es porque no hemos vencido las dos grandes inercias: el miedo y el consumismo. Como clientes, hemos desarrollado una conciencia y un empoderamiento que no tenemos como ciudadanos. Nos preocupan mucho más nuestros derechos de consumidor que los políticos y sociales; y lo peor, nuestra lucha diaria es por aumentar nuestro poder adquisitivo, midiendo nuestro éxito en virtud de lo que tenemos y lo que nos falta comprar.
Para analizar el peligro que corre La Huasteca no es necesario hablar ni de partidos políticos, ni de ricos poderosos, ni de poderosos millonarios. Basta con que hablemos del egoísmo, de la enfermedad que padecen quienes se sienten solos en el planeta, quienes creen que los demás somos seres desechables e intercambiables. Por eso sólo puedo sentir compasión por todos esos depredadores de saco y corbata, porque al matar, al dominar y al romper evidencian su propia sequedad.A pesar de los avances democráticos, la sociedad está compuesta de pseudociudadanos que, aunque saben que el Gobierno está violentando sus derechos, callan porque creen que nadie los escuchará y que, peor aún, serán reprimidos. Una ciudadanía sometida es incapaz de ejercer su propio poder. Así se autorizó Valle de Reyes; Dionisio Herrera no temió lo suficiente a la ciudadanía.
Adenda: A todos los maestros y maestras que siguen creyendo que la educación libera, a los que siguen encariñándose con sus alumnos, a los que mantienen su vocación aunque reciban un salario que nunca podrá hacerles justicia, a todos esos maestros y maestras que nos enseñan a ser ciudadanos de primera y seres humanos libres, mi reconocimiento, mi gratitud y mi admiración.
Información en Reporte índigo:
http://download.reporteindigo.com/ic/pdf/81/Mtyindigo.pdf

