con el corazón abierto en los labios
al que adorando la luna en mi rostro
musitó increíbles palabras: te amo.
Lo amé, como mujer enamorada
que escribe poemas enloquecidos,
dulcemente afiebrados, zaheridos:
poesía para su desagravio.
Caí en sus grandes ojos terracota
en exquisitez de súbita mirada
se hizo el mundo con tanta maravilla.
Pero, ilusiones germinan fracasos
y sin él, los sueños me llegan tristes
a una cama despierta y solitaria.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario