miércoles, diciembre 03, 2008

Llenos los ojos
de lo que significaría una vida feliz
nada le importa más
que encontrar al hombre-encanto

(sólo él la podría alejar
de ese instante aturdido)
pero se le cae el estómago a pedazos
cuando se mira en un espejo.

1 comentario:

ESCRIBANO dijo...

el hombre-encanto, es una forma ingeniosa de nombrar al principe azul, pero suena aún más utópico no'¿.
aún así, la excepción confirma la regla...