Esta vez no organizace grandes fiestas de despedida, no me pareció adecuado, pues no hay adioses entre grandes amigos. En todo caso me reuní con los cercanos en el poco tiempo que me quedó luego de dejar departamento, mudanza incluída, dejar trabajo, pendientes etc. etc. Una semana me quedó para ir al dentista, ir a hacienda, organizar el envío de mis cosas al DF. en fin. Fueron jornadas pesadas, no tuve descanso hasta que me subí al autobús ETN. Es increíble, fue en ese momento en que empecé a llorar por un buen rato, a mí que no me gusta hacerlo en público, era algo extraño, no era tristeza, y creo que todavía no identifico el sentimiento. Me quedé dormida. Hoy es jueves, tengo dos días y ya hice mi primer super, me inscribí en la UAM y conocí a un compañero de la maestría. Ah también fui engañada por un microbusero que dijo ir a una estación de metro sólo para pedirme el teléfono... nada de cuidado, pero creo que necesito ser más astuta. Me siento contenta por esta nueva etapa, también por la próxima presentación de Menguante en la Feria del Libro. Qué más puedo pedir.
Les comparto algunas fotos de estos tiempos.
Con Carlos Piña que en estos días se va a Madrid
Javier y Aidé en el mismo Vips, como en los últimos años...
En la Central del ETN, a punto de partir
Despedida en la oficina
Despedida con los del taller de poesía
1 comentario:
Yola! Hola! Por lo isto ya estas instalda y fuiste muy despedida en la tierra de cabrito, muy bien!!!! mucha suerte en esta nueva etapa, echale conejo y una preguntita ¿le diste tu tel al microbusero??? jajaja! Un beso!
Se te extraña... mucho!
Laura =P
Publicar un comentario