viernes, diciembre 31, 2004

bien venida

Estoy entrando en el mundo del blog, y aunque quería hacerlo de manera espectacular con una gran frase, estoy en blanco.
No me queda más remedio que empezar.
Hoy una persona me compartió su diario, y en una reunión café-literario se habló de los beneficios-perjuicios de tener un blog. Ya antes había intentado hacer uno y fracasé, todo por no manejar adecuadamente el inglés, por prejuicio claro, y ahora sin proponérmelo abro una versión ¡oh dios mío en español! y héme aquí.
Hablando de mí, me encuentro un poco perdida y sola. Reflexionando en el camión de regreso a casa, pensé en la autodestrucción, porque después de todo ¿qué se destruye? lo que no se quiere, mejor dicho lo que se odia. Entonces ¿me odio? no del todo. Pero ¿qué odio de mí? por qué quiero desaparecer en el todo que es la vida. Es el tema de mi psiconálisis, vaya reto.
El cuerpo empieza a reclamarme, todo me agobia. Quisiera hablarlo con alguien, pero nadie está ahora para mí. Esta noche ya ni lagrimas me salen.
En fin, hoy es el último día de éste largo, cansado, fátidico y doloroso año. También es el último día del año en que tuve un viaje a mi interior, conocí gente maravillosa, soñé la esperanza, y me refugié en mis grandes amores. Ambivalencia.
Ojalá el 2005 sea.


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