En los últimos días he reflexionado sobre cuestiones como el cuidado del cuerpo y sus consecuencias como la salud y la belleza. Pensaba en todo el maltrato que me he provocado y de cómo podría remediarlo. Tal vez sea la edad, casi 34 años... antes no pensaba en cosas como la salud o cuidar la piel, la alimentación o prevenir enfermedades. Ahora cabilaba sobre que lo único propio es nuestro cuerpo, claro también tenemos un espíritú que necesita ser alimentado y cuidado (no me refiero a una cuestión religiosa) pero no es el punto que quiero tocar, sino la cuestión física, visible con la que cargaremos hasta que la muerte nos alcance. Esto que digo no es algo nuevo, cuida tu cuerpo, es algo que escuchamos frecuentemente pero es hasta ahora que realmente me cae el veinte.
Alguna vez alguien me dijo que la cosas pasaban en cierto momento por algo, es casi no decir nada, lo sé... quiero pensar que las cosas se nos muestran a lo largo de la vida pero no tenemos los ojos abiertos, ni los otros sentidos, a esa verdad, ¿por qué? pues estamos enrolados en otros asuntos que para nuestra psique son más importantes. No estamos preparados se me ocurre...
La cuestión es que cada día le dedico un tiempito a mi cuerpo y eso me hace sentir bien. Y no es que la parte intelectual y emocional lo esté dejando de lado, una viene en paquete y no se puede mejorar en esos planos sin el empaque que nos contiene, nuestro cuerpo.
Entiendo que lo que digo es tan obvio para muchos, pero para mi ha sido una revelación. Creo que estoy empezando a construirme de manera integral, enhorabuena la madurez.
Por otro lado, la semana pasada tembló en la ciudad de México. Estaba en el super y fue una experiencia impactante. Me mantuve en calma pero en el fondo sentía algo fuerte e indescriptible, no miedo a morir, sino mucha incertidumbre ante algo tan poderoso. La gente a mi alrededor se mantuvo en calma, salimos del lugar por un minuto y luego todo mundo siguió en lo que estaba. Algunas personas lloraron, pero muy pocas. Yo estaba en la caja y sentía el pecho que me dolía y muchas ganas de romper en llanto, pero me contuve hasta que llegué a casa. Fue la primer experiencia con un temblor y al parecer debiera acostumbrarme.
Estás son alguna de las fotos de mi último viaje por Monterrey.
