jueves, marzo 31, 2005
LUNA
Comeré luna,
delicioso queso.
Nutre al cuerpo
de amor.
Besaré luna,
terso vientre.
Desvelos tiernos
de amor.
Tocaré luna,
húmedos huecos.
Deseoso quiebre
de amor.
io
jueves, marzo 17, 2005
Roja alegría
II
Pálida sequía
sin horizonte.
Anudado estómago,
deja ya el cabello.
Blanca,
larga espera.
Vientre abultado,
cálido desprendimiento.
Infinita sonrisa.
io
domingo, marzo 13, 2005
roja alegría
I
Algo entre las piernas
y una extraña sensación en el bajo vientre.
No hace caso.
Siente ganas de orinar.
Ahí está.
Ahora
es feliz.
io
Algo entre las piernas
y una extraña sensación en el bajo vientre.
No hace caso.
Siente ganas de orinar.
Ahí está.
Ahora
es feliz.
io
irremediablemente triste
Yo no soy Sylvia Plath,
ni meteré la cabeza en el horno.
No soy Castellanos,
ni con electricidad moriré.
No Anne
intoxicada en la cochera.
No Virginia
ahogada en un río.
Tampoco en el mar,
Alfonsina.
No.
__Sólo estoy
____irremediablemente triste
_______________________y sola.
io
ni meteré la cabeza en el horno.
No soy Castellanos,
ni con electricidad moriré.
No Anne
intoxicada en la cochera.
No Virginia
ahogada en un río.
Tampoco en el mar,
Alfonsina.
No.
__Sólo estoy
____irremediablemente triste
_______________________y sola.
io
martes, marzo 08, 2005
miércoles, marzo 02, 2005
LIBERTAD III
Niña
Niña.
No juegues a la ingenua,
el sendero es largo y retorcido.
Niña.
No te pido sé buena,
sino la peor.
Niña.
Mírate,
piensa en el mundo que caminas
Niña.
Atrévete,
y vuela lejos.
Io
Amazona
para Isa
Linda Amazona
con arco en mano.
No defiendes,
siempre atacas.
Linda Amazona
¿a quién diriges tu primera flecha?
padre o madre
contra ellos tu deporte.
Linda Amazona,
porque ellos primero
jugaron contigo
al ping-pong.
Io
martes, febrero 22, 2005

DESPIERTA

DESPERTARES
Desperté con los dolores de parto, una hora después escuché el llanto de mi segunda hija. El cuarto blanco, iluminado por un pequeño rostro amorfo en mis brazos, me trae malos recuerdos. Ella llora con chillidos ensordecedores, quizá la rabia de sentirse expulsada de mi cálido vientre. Yo tenía apenas 7 meses de embarazo y también lloro, el hacerlo en silencio no lo hace menos amargo.
Aún tengo la imagen grabada en mi mente, me hace sentir una punzada en el estómago. Me encuentro parada en la puerta, viendo una mala película porno, a mi nariz llega un fuerte olor a semen y fluidos vaginales. Rodolfo con otra mujer, él en mi recamara con otra. Ella ni fea ni bonita, ella encima, ella gimiendo. El acariciándola, penetrándola con fuerza. Yo, con punzadas en el vientre, sintiendo mil agujas en el pecho. Salí caminando de la casa, sentí la sangre fría y poco a poco fui perdiendo la vista, supe de mí hasta que desperté en el hospital.
Rodolfo siempre me golpeaba a la menor provocación y nunca fue discreto con sus relaciones amorosas. Nos casamos enamorados, bueno, nos casaron. Mis padres decían que si queríamos pasar tiempo juntos mejor con papeles, de ninguna manera un domingo siete. Él tenía 16 años y yo 12 cuando firmamos el acta. La vida se hizo pesada, estuve contenta por un tiempo pero luego me harté.
Después de verlo en mi propio cuarto con otra mujer decidí dejarlo. Mi mamá me llevó de nuevo con él, ella dice que estamos casados y por nuestras dos hijas debo perdonarle todo; como ella lo hizo con mi padre. Yo ya no lo amo, él a mi tampoco. Ahora me cuenta de sus aventuras como si fuéramos un par de amigos, no soy feliz.
Nació mi tercer hijo, producto de una borrachera. No soporté más. Lo dejé.
II
La fidelidad que buscaba en un hombre mayor, la encontré con Ernesto. Trabajé en una maquiladora para mantener a mis tres hijos pues su padre jamás se responsabilizó. Lo conocí en un baile cerca del trabajo, yo llevaba puesto un pantalón rojo, eso lo cautivó. Se me acercó y al cabo de las horas ya sabía toda mi vida. Me aceptó con hijos y llevándome a su rancho al sur del estado.
Ernesto era para mí el hombre ideal, aunque mayor era soltero, trabajador, y sobre todo estaba enamorado de mí. Le gustaba mucho irse de parranda pero no se desobligaba de la casa, así que no había la menor discusión por ese motivo. Tuvimos un hijo precioso, y la vida se desenvolvía tranquilamente entre niños, pañales y los quehaceres del hogar.
Un día de lluvia llegó cayéndose de borracho, era el cuarto fin de semana seguido en ese estado. De pie junto a la cama me despertó, se fue acomodando poco a poco sobre mi cuerpo, pero su miembro no reaccionó. Teníamos ya tiempo de estar intentándolo. Fue tanta su frustración que mientras golpeaba mi cara, me insultaba y culpó de su impotencia.
A los nueve años de vivir juntos lo dejé, tomé la decisión porque un día delante de mí le acarició el cabello a mi hija mayor de una manera lasciva. No lo soporté.
III
En el rancho con cuatro hijos y dos decepciones amorosas, me encontré con un muchacho, Luis era serio, con costumbres muy conservadoras, su vida en el campo lo hicieron duro y desconfiado. Lo llevé a vivir a una colonia de posesionarios, me ofrecieron un terreno, entre tarimas y cobijas vivíamos todos. Le conseguí trabajo en otra colonia cercana, como albañil. Así que pasaban los días entre risas y juegos comiendo juntos. Todo iba bien hasta que los vecinos contrataron albañiles para empezar a construir su casita. Luis empezó a vigilarme y llegar a casa en los momentos menos esperados. Decía que seguro lo engañaba con algunos de los trabajadores de la casa vecina, me golpeaba diario.
Un día me armé de valor, lo corrí de la casa. Lloró y prometió cambiar porque me amaba. Busqué trabajo en un bar como mesera, sabía que no lo soportaría, al final terminaría yéndose. Iba al bar y aunque pusiera cara de enojo nunca me reclamo nada. Maricela me decía estás tentando al diablo, ten mucho cuidado. Y así una noche mientras le preparaba la cena y cantaba al ritmo de Juan Gabriel, explotó. De quién te estás acordando infeliz, me tumbó con una patada. En el suelo recibí muchos golpes, sentí el cuerpo caliente, húmedo por la sangre. Me reventó la boca, aún tengo la cicatriz, me quebró dos costillas y me dislocó un hombro.
Los gritos de mis hijos pidiendo ayuda asustaron a Luis, inmediatamente agarró sus cosas, me dio un beso en lo que me quedaba de boca y se fue. Jamás lo volví a ver.
IV
Ahora me encuentro viviendo con un hombre joven que me ama: Fernando, sin embargo estoy entre la espada y la pared, Dolores mi segunda hija lo odia.
io
domingo, febrero 20, 2005
Ojos
sábado, febrero 19, 2005
Sobre amarres y libertades
Libertad
I
Atemos al pudor,
niña.
Genuina ingenuidad.
Reconociendo cuerpos,
jugando.
Mírame, escóndeme, auscúltame.
Volvimos a la infancia
¿dónde nos quedamos?
Empecemos de nuevo.
io
viernes, febrero 18, 2005
Presencias II
Presencias II
No estas.
Y todo recuerdo de ti.
Me dejaste atrás
como quien esquiva
un obstáculo
por alcanzar un sueño.
Miro mis manos
y nada dicen de tí.
Hablan de mí
y de lo que hago por olvidarte.
io
No estas.
Y todo recuerdo de ti.
Me dejaste atrás
como quien esquiva
un obstáculo
por alcanzar un sueño.
Miro mis manos
y nada dicen de tí.
Hablan de mí
y de lo que hago por olvidarte.
io
martes, febrero 15, 2005
sábado, febrero 12, 2005
Besos
Besos, besos,
besos en el aire flotan,
sin encontrar destinatario afín,
que los reciba
y corresponda.
besos en el aire flotan,
sin encontrar destinatario afín,
que los reciba
y corresponda.
viernes, febrero 04, 2005
Sucede
Sucede que me canso, sucede.
Y nada tiene de particular.
Sucede que no hay reflejo,
sucede que no me miro,
que no me encuentro.
Sucede, y nada tiene de particular.
io
martes, febrero 01, 2005
Presencias
Presencias
Por la noche y por almohada,
ocho puntos, dominó.
Manzana, fresa, mariposa,
tú, presencia.
¿Acaso es posible que no te recuerde?
io
Por la noche y por almohada,
ocho puntos, dominó.
Manzana, fresa, mariposa,
tú, presencia.
¿Acaso es posible que no te recuerde?
io
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